¿Está en riesgo el futuro del turismo rural en Canarias?

Pedro David Díaz Rodríguez. Geógrafo, experto en turismo rural y propietario de Las Vigas Vivencia Rural

Estos días de crisis turística mundial, en donde todavía en Canarias no nos terminamos de levantar de la tremenda cachetada que nos ha dado el COVID-19 en nuestra casi única industria, se oye repetidamente una misma afirmación, y esta es que el turismo rural saldrá reforzado y será la modalidad alojativa que mejor y antes se sobreponga, por su carácter aislado e íntimo y por su ubicación en zonas rurales, amparadas en una naturaleza única. Lo dicen las encuestas y lo dicen la mayor parte de los analistas, pero yo esta afirmación la pongo muy seriamente en duda.
Honestamente considero que la pequeña situación privilegiada que pueda tener el turismo rural a priori en estos momentos, no es más que un espejismo, porque el turismo rural en Canarias hace ya tiempo que languidece. ¿Y por qué digo esto?


Vayamos al análisis de partida. Cuando en Canarias pensamos en “turismo rural”, todos tenemos mentalmente la idea implícita de que son alojamientos conformados por casas antiguas de construcción tradicional (cada uno de acuerdo a las especiales singularidades de su zona, isla,
época, etc.), bien conservadas, ubicadas en un entorno rural emblemático. Y esta idea lleva funcionando muy bien de manera implícita todo este tiempo. Es por así decirlo, la única circunstancia nítida que permanece en esencia acerca del turismo rural 30-35 años después de su
nacimiento. Pero es precisamente su carácter singular, de edificaciones tradicionales y de necesaria conservación, lo que supone a su vez una trampa para el inversor, porque al tratarse de edificaciones vetustas, la mayor parte de ellas están catalogadas y protegidas, por lo que cualquier intervención que se pretenda realizar en ellas necesita de la aquiescencia de todos los organismos que ostentan la tutela y protección sobre el patrimonio y la disciplina urbanística. Y no digo que esto no se deba hacer, sino que pongo de manifiesto que esta realidad hace que se encarezcan enormemente los proyectos y los honorarios técnicos y se tenga que soportar una burocracia administrativa pesada, circunstancia que no ocurre con otras modalidades alojativas. El turismo rural soporta sobre sus
hombros todo el peso de la exigencia y del rigor normativo, ya que está absolutamente regulado, y en donde el peso de la burocracia administrativa resulta en ocasiones desmedida e injusta, al igual que también lo es la fiscalidad que soporta.

Cuando hablamos de turismo rural, hablamos de una actividad turística que se realiza en el campo o en un entorno rural. Por tanto, el turista podrá tener acceso a un alojamiento único, pero al mismo tiempo podrá disfrutar de los productos o de las actividades que realiza el propietario, el cual puede tener quizás su propio vino, o quizás puede ser apicultor o un pequeño ganadero a tiempo parcial. Un turista que se aloja en una casa de turismo rural espera sentir una vivencia, una experiencia que la debe proporcionar el propietario y/o el entorno que lo rodea. Pero esta cuestión, aunque pueda parecer contradictoria, no la contempla el Decreto por el que se aprueba el Reglamento de la actividad turística de alojamientos (sí lo roza ligeramente, a criterio de quien suscribe el presente artículo, la ley 4/2017, de 13 de julio, del Suelo y de los Espacios Naturales Protegidos de Canarias), pero todo queda en nada. El agroturismo en Canarias sencillamente no existe, y el turismo rural es únicamente un alojamiento; una casa de turismo rural no puede ofrecer desayunos, ni cenas, ni siquiera los productos propios de la tierra,… Conseguir los permisos para ellos son equiparables a los de cualquier gran industria del sector agroalimentario. ¿Pero en qué quedamos entonces?¿No era el turismo rural la modalidad más próxima a nuestra esencia rural e íntegra canaria? ¿No debiera protegerse más? Nuevamente, tenemos otra limitación más, absurda e incomprensible, cuando lo que se pretende (al menos eso es lo que se dice sobre el papel) es que el turismo rural sea el que genere rentas complementarias y fije personas al territorio, fundamentalmente en zonas rurales deprimidas.

El turismo rural tiene su lugar en las medianías. No puede ni debe haber casas rurales en las playas ni en las zonas turísticas de mayor afluencia; es una modalidad pequeña, que tiene que ir a esas zonas que guardan los tesoros de nuestro patrimonio natural, rural y cultural. Sin embargo, desde hace unos años ha irrumpido con una fuerza descomunal la modalidad conocida como alquiler vacacional, que no entiende ni de espacios, ni de zonas, ni de modalidades constructivas. Representados y mostrados de cualquier manera (apartamentos, villas, cabañas de madera, cuevas, casas terreras, pisos,…) se ubican también en cualquier lugar (zonas de playas, zonas urbanas, urbanizaciones, grandes ciudades, …), y también, en los pueblos y en las medianías…, es decir, el lugar por esencia del turismo rural. En la actualidad se pueden encontrar viviendas vacacionales en cualquier portal de alquiler turístico, situadas en cualquier lugar, ubicadas en suelos que de acuerdo a los planeamientos municipales estarían absolutamente prohibidas (suelos rústicos de protección agrícola o ambiental incluidos, donde sólo debiera existir el turismo rural con las exigencias de la legislación urbanística vigente). Y aparecen en forma de casas terreras o cabañas de madera; pero también (y muchas), en forma de tiendas, yurtas, chamizos, colgadizos, covachos,etc; compitiendo en el lugar del turismo rural, con muchísimos menos gastos que el turismo rural y con muchísimas menos exigencias administrativas y fiscales. Todo esto se realiza con la la pasmosa inacción de las administraciones locales, insulares y regionales, que permiten que de manera flagrante se vulneren las directrices urbanísticas y territoriales, y con la complacencia de las asociaciones de alquiler vacacional, que con el discurso de la libre competencia y del derecho a la propiedad privada, se olvidan de que existen unas normas urbanísticas que todos debemos cumplir por igual. Al igual que el turismo rural no puede ubicarse en cualquier sitio, el alquiler vacacional tampoco. Pienso que cuando cualquiera de estas edificaciones o construcciones se ofrece como alojamiento turístico rural en nuestras medianías estamos falseando nuestro destino turístico y desvirtuando el producto.

El turismo rural en Canarias deambula solo dentro del panorama turístico insular, con pocos que lo quieran, lo defiendan y protejan,… No existe una promoción específica para los alojamientos canarios, no existe una bonificación que incentive a los promotores a reformar sus casas y ponerlas en explotación como alojamiento. Es mucho más sencillo convertir cualquier alojamiento en alquiler vacacional, fundamentalmente porque todo funciona con actos comunicados previos y la administración no tiene suficientes mecanismos de inspección para controlar la enorme cantidad de supuestos alojamientos con licencia que se han dado de alta los últimos años. Creo que se corre el serio riesgo de que el turismo rural pierda su esencia en Canarias y desaparezca. Si no se ofrece al huésped una verdadera experiencia rural, si no se permite al propietario que genere rentas complementarias con sus productos rurales más allá del alojamiento íntegro, si el peso administrativo y regulador no se flexibiliza y humaniza, si no se promociona específicamente y se lo mima como lo que es, una de las reservas del poco patrimonio arquitectónico canario que ha llegado a nuestros días, considero que se corre el riesgo, más pronto que tarde, de que sea engullido por el alquiler vacacional. Y es ahí donde tendremos que elegir si queremos que el turismo rural en Canarias sea realmente rural y siga existiendo, o por el contrario, se diluya y se convierta en un sucedáneo del alquiler vacacional llevado al campo. Si es así, si queremos que perviva,si nos enorgullece que Canarias cuente también con una digna representación de un sector turístico tradicional, reflexionemos sobre ello y trabajemos en su reformulación y en su verdadera protección y promoción.

El turismo rural de Canarias se adelanta en la desescalada gracias al cliente local

www.eldia.es Miguel Gómez

De la congelación que sufre desde mediados de marzo el turismo en el Archipiélago a causa de la epidemia del nuevo coronavirus se preparan para salir, aunque tímidamente, algunas actividades. Los alojamientos rurales, enclavados en parajes naturales y donde resulta más sencillo vivir una experiencia individualizada, lejos de las temidas aglomeraciones, pueden vivir este verano un cierto despertar. Será la clientela conformada por los residentes la que alimentará esta anhelada mejoría que, con todo, todavía está sujeta a muchas incertidumbres y que, por las previsiones actuales, se limitará al periodo estival. Unas islas lo tendrán más fácil que otras: las capitalinas, con un mercado más voluminoso, son las mejor situadas en esta desescalada turística, mientras que las periféricas dependerán en gran medida de la recuperación de la conectividad.

Este modesto despegue del turismo rural en la región tiene, por tanto un marco temporal, el que se desarrolla entre la primera quincena de julio y el mismo periodo de septiembre. Así lo cree Carlos Fernández, promotor de la Asociación de Turismo Rural Isla Bonita -que acumula ya más de un cuarto de siglo de vida- y también estudioso, en su condición de profesor de Economía Aplicada en la Universidad de La Laguna (ULL), de la llamada primera industria de Canarias. El mercado local sustentará esta etapa, mientras que por el turismo nacional y, sobre todo, europeo habrá que seguir esperando. De hecho, el palmero constata que en estos días se están produciendo cancelaciones de clientes internacionales para la temporada de invierno. En esta fase aún marcada por la incidencia de la epidemia y por falta de certezas sobre el momento en que se consiga un tratamiento eficaz o una vacuna mandan «las noticias». Al ritmo que imponen estas fluctúan las reservas. Como ejemplo, el representante de la histórica asociación relata que las entrevistas con el médico del hospital de Munich en las que advierte de una pérdida de inmunización en las primeras personas que se infectaron con el virus han venido seguidas de cancelaciones de clientes alemanes.

La situación actual es de «paralización total», advierte, por su parte, Pedro Carreño, presidente de la Asociación Canaria de Turismo Rural (Acantur), que muestra algo menos de confianza en las posibilidades de una recuperación relativamente temprana, aunque sí es más positivo en cuanto a las expectativas del sector a largo plazo. «Esto no se está moviendo», dice Carreño, que ejerce su labor en Fuerteventura. La situación es algo mejor, reconoce, en las islas centrales, porque en ellas hay más población y «un cierto movimiento de los centros urbanos hacia el medio rural que está siendo bueno». Pero «en general» hay escaso dinamismo en el sector, «no solo en Canarias, sino en toda España», aunque las perspectivas mejoran algo cuando se mira hacia julio o agosto. «Está empezando a haber reservas, pero muy pocas».

Más y menos demanda
La diferencia entre islas reside, precisamente, en el volumen de población, que a su vez supone un desequilibrio en la demanda entre las más y menos pobladas. Carlos Fernández, no obstante, espera que cuando los problemas de movilidad aérea y marítima empiecen a resolverse mejorará también la situación de los territorios insulares no capitalinos.

Más allá de los próximos meses existe la sensación de que los cambios que la pandemia ha introducido en los hábitos de los ciudadanos pueden favorecer las expectativas de una oferta como la del turismo rural. En ese periodo posCovid, como lo denomina Fernández, esta modalidad turística «se va a ver beneficiada, sin duda». Sin embargo, adaptarse a esas nuevas exigencias también entraña sus dificultades. «Todo eso conlleva un proceso menos sencillo al principio, pero luego nos habituaremos», expone el Premio de Turismo Islas Canarias de 2017. Algunos ejemplos de esos obstáculos iniciales pueden ser, detalla, la necesidad de dejar periodos de tiempo entre la salida de una reserva y la entrada de otra o de acometer inversiones para adquirir tecnologías de higienización y desinfección. Será preciso «un proceso de formación» al que los propietarios y empresarios pueden dedicar las semanas que quedan hasta que se reactive el sector.

Si se cumplen las previsiones sobre las nuevas tendencias turísticas en el mundo después de la pandemia, el turismo ligado al entorno rural y a la naturaleza tiene mucho que ganar. «El coronavirus no solo tiene un aspecto sanitario humano. También incide en la dimensión de lo planetario y el cambio climático. Se va a hacer énfasis en que cuidarnos a nosotros significa cuidar el planeta, y eso tendrá una traslación clara a determinado tipo de productos turísticos de naturaleza y ecoturísticos», reflexiona Carlos Fernández. «Es una oportunidad de que se mire hacia nosotros, de evitar el despoblamiento del medio rural y de recuperar el patrimonio de los pueblos, que se está viniendo abajo», aconseja Pedro Carreño.

El presidente de Acantur defiende la necesidad de un cambio en el modelo turístico que ha imperado en el Archipiélago y que, para él, «no es bueno». «Nos esclaviza y no nos favorece», sentencia Carreño. Volver la vista al campo, a la naturaleza y a los valores que representa es, a su juicio, urgente. «Los turistas, al despedirse, te dicen lo que han sentido, que es también lo que uno ha sido capaz de transmitir y lo que han vivido en los pueblos: salidas de sol y atardeceres extraordinarios, calma, patrimonio cultural, gastronomía…», señala.

Si este giro se produce, el presidente de la Asociación Canaria de Turismo Rural que, a su vez, reúne a las asociaciones de cada isla- espera una mayor atención al sector por parte de las administraciones públicas. «Hubo un momento en el que las autoridades miraron mucho hacia nosotros, pero ahora estamos bastante olvidados», lamenta. Ahora, en cambio, en la promoción que se lleva a las ferias turísticas solo ve «playa, playa y más playa».

Ponencias del Webninar «Canarias, naturaleza interior: Mirando hacia un Agro-Turismo integral»

Este ciclo de webinars abordo, bajo una mirada comprehensiva, aquellos aspectos que atañen al futuro de nuestro medio rural bajo la óptica de los múltiples recursos que dispone para convertirlos al lenguaje del turismo, o sea de las múltiples y diversas experiencias que puede hacer germinar. El determinante de estos diálogos es poner sobre la mesa el turismo de interior canario, como la expresión de una fortaleza del archipiélago no siempre bien entendida y atendida, y en un momento en que el turismo acapara todos los focos de atención. Además, conscientes de los retos más actuales derivados de la emergencia sanitaria que vivimos y de la emergencia climática.

Canarias, naturaleza interior: Mirando hacia un Agro-Turismo integral (1º)

Canarias, naturaleza interior: Mirando hacia un Agro-Turismo integral (2º)

Canarias, naturaleza interior: Mirando hacia un Agro-Turismo integral (3º)

El turismo rural se reivindica como alternativa para unas vacaciones: «No podemos permitir que los pueblos mueran»

El sector cree que tras la crisis llegará una oportunidad para los pueblos, que al estar aislados cuentan con más posibilidades. “Han masificado todo, y ¿para qué?”, señala el presidente de la Asociación Canaria de Turismo Rural sobre el actual modelo

Eldiario.es Jennifer Jiménez  – Las Palmas de Gran Canaria

Vista de Tejeda.
Vista de Tejeda. ALEJANDRO RAMOS

“Los pueblos hay que mantenerlos, son museos vivientes de cada una de las islas y no podemos permitir que se nos mueran”. Pedro Carreño, presidente la Asociación Canaria de Turismo Rural (Acantur), considera que la crisis sanitaria puede suponer un punto de inflexión en la forma de concebir el turismo en las Islas, que a su juicio ha apostado por la cantidad de visitantes y no ha abogado por la calidad ni por el cuidado de sus paisajes en las últimas décadas. “Se ha pagado un precio muy caro por un modelo que no crea riqueza, sino que nos ha vuelto más esclavos”, asegura. En los municipios más alejados de las aglomeraciones afirma que existe una gran oportunidad para reconectar con las tradiciones, el paisaje y el patrimonio. Además, en un momento en el que se busca la seguridad sanitaria, confía en que el turismo rural se vea reforzado ya que está mejor preparado para afrontar este momento, al estar situado en zonas aisladas, espacios abiertos y en contacto con la naturaleza. 

La misma opinión comparte el presidente de la Asociación Isla Bonita, Carlos Fernández, que apuesta por el turismo ligado al valor paisajístico de La Palma. Sostiene que la situación vivida es un toque de atención y que “no podemos seguir viviendo como hasta ahora”, por lo que es necesaria una nueva alianza con el medio rural, “más necesario que nunca”. A su juicio, esta crisis sí que propiciará una mayor conciencia ambiental por lo que las viviendas aisladas y en contacto con la naturaleza cobrarán más fuerza. No obstante, aún se mantiene con muchas cautelas con lo que ocurrirá este verano, ya que sigue dependendiendo mucho del tráfico aéreo, pues hasta ahora en el turismo relacionado con el mundo rural de Canarias también ha tenido un gran peso el visitante internacional. Lo mismo opina el presidente de Acantur, que cree que mientras no se pueda ir de una isla a otra y no se sepa cuál será la frecuencia de vuelos y los precios, será una incógnita. Cuando esto se aclare sí defiende que será una oportunidad también para los isleños de “conocer nuestro patrimonio, nuestros paisajes y leyendas, que muchas veces no lo conocemos”. 

Casa de turismo rural en El Jaral (Garafía).
Casa de turismo rural en El Jaral (Garafía).

“No creo que podamos salvar el verano”, asegura Pedro Carreño, que confía en que el sector sí que se vea reforzado entrando en el otoño. Marzo, abril y mayo han sido meses de cancelaciones de reserva, por lo que no todo los profesionales que se dedican a este tipo de turismo han ido a ERTE, sino que una parte ha tenido que gestionar esas cancelaciones. Es cierto que de cara al verano aún hay reservas. “Las personas llaman sobre todo para confirmar que vendrán si la situación sanitaria no empeora y otras para demandar información, pero el mercado se está moviendo muy poco aún”, resalta el presidente de Acantur, que además gestiona una serie de viviendas en el pueblo de La Oliva, en Fuerteventura. Subraya que hay muchas casas abandonadas que podrían restaurarse para generar actividad económica en los pueblos de Canarias. “Lejos de esos mobiliarios que tienen los hoteles, todos iguales, en las casas rurales te puedes encontrar una cama de 100 años o un baúl de 200 años… y es reconectar con la historia, con nuestro legado”, insiste, para añadir que recuperar esos olores de antaño, de la niñez, también es impagable. Y es que, el perfil de las personas que alquilan este tipo de vivienda suele tener inquietudes por conocer más sobre cómo se vive en esos pueblos y sus tradiciones. 

Carreño ve una oportunidad también para reactivar la economía de los pueblos, de sus pequeños comercios, bares, restaurantes… en especial en unos momentos en los que tanto se habla de la España vaciada, de estas zonas olvidadas también en Canarias. Además de generar economía por alquilar la vivienda en sí, explica que las personas que demandan este tipo de turismo pueden hacer circuitos y conocer desde las formas de la antigua agricultura, cómo se elabora el vino, o los quesos, así como disfrutar de la fauna, del cantar de los pájaros y de la tranquilidad. “No hay nada más grandioso que estar en el campo y en la tranquilidad de la mañana contemplar la salida del sol, con eso tienes ya para todo el día”. 

Puestos en  la Cruz de Tejeda.
Puestos en la Cruz de Tejeda. ALEJANDRO RAMOS

El presidente de Acantur resalta que muchas veces las vacaciones se emplean en conocer el ritmo frenético de ciudades y hay gente que llega a decir que “ahora deben tomarse unas vacaciones para descansar de las vacaciones”. Y es que “ni los móviles ni la tabletas ni nada de eso me dieron a mí la emoción y el deseo de aprender tanto como era la contemplación de lo que me rodeaba y escuchar a las personas mayores sus cuentos e historias”. Entre las leyendas de su isla destaca la de la luz de mafasca, como tantas otras, y teme que la juventud no las conozca, que se pierdan valores y no se conozca el patrimonio canario. En este punto cree que hasta ahora los gobiernos que ha tenido Canarias no han promocionado adecuadamente los pueblos y el encanto paisajístico ya que muchas veces los habitantes de esta tierra “solo conocen lo más comercial”. 

Drago de Icod de los Vinos, en una imagen de archivo
Drago de Icod de los Vinos, en una imagen de archivo

Un turismo de masas “que no ha traído riqueza”

Sobre el modelo de turismo que ha primado hasta ahora en las islas, destaca que las playas son un recurso “válido y la gente disfruta de ellas”, pero “lo que no podemos hacer es la barbaridad que hemos hecho con las playas, el destrozo que hemos hecho con un turismo que ni tan rentable es”. Recuerda que la zona de Adeje, en Tenerife, por ejemplo, estaba desierta cuando era joven y ahora se encuentra construida desde la playa hasta la montaña. “Han masificado todo, y ¿para qué?”, resalta, para añadir que en su isla, Fuerteventura, ha ocurrido lo mismo. En la mayor parte de las islas se ha priorizado la construcción de camas turísticas y “con las migajas del dinero que ha generado el turismo en Canarias habría para que la gente del Archipiélago viviera como reyes. Sin embargo, los habitantes siguen siendo esclavos y mucho más que antes”. 

Mientras tanto, las asociaciones de turismo rural se preparan para cuando llegue el momento de recibir visitantes. El presidente de la asociación Isla Bonita resalta que se está realizando en conjunto con otras asociaciones de turismo rural un protocolo propio, tomando como guía las recomendaciones del Ministerio, ya que una de las claves de la desescalada serán esos manuales de higiene, por lo que las personas que se dedican a ello están realizando cursos de formación y más aún teniendo en cuenta que las zonas rurales son sensibles al coronavirus al contar con una población más envejecida. Además, a lo largo de esta semana se van a desarrollar las jornadas Canarias, naturaleza interior: Mirando hacia un agro turismo integral a través de videoconferencias promovidas por la Universidad de La Laguna para analizar las posibilidades del agroturismo, en la que participarán profesionales de sector. 

Vista de Artenara.

La Universidad de La Laguna analizará el potencial de un nuevo agroturismo en Canarias en un ciclo de webinars

Profesores universitarios, técnicos y responsables asociativos y de empresas, ofrecerán su visión sobre los retos del turismo interior canario

La Universidad de La Laguna a través de la Cátedra de Agroturismo y Enoturismo de Canarias que cuenta con el patrocinio del Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria y la colaboracion de la Asociación Canaria de Turismo Rural, ACANTUR, promueve el ciclo de webinars “Canarias, naturaleza interior: Mirando hacia un Agro-Turismo integral”, que tendrán lugar los próximas días 26, 27 y 28 de mayo.

Un panel integrado por profesores universitarios, técnicos y responsables asociativos y de empresas vinculadas con una diversidad de actividades de agro-turismo, establecimientos y actividades de turismo de interior y en la naturaleza, ofrecerán su visión en este diálogo que pone sobre la mesa los retos del turismo interior canario, como la expresión de una oportunidad cuyo fortalecimiento en el archipiélago permitirá generar relaciones y encadenamientos provechosos para el impulso de un desarrollo rural integral.

Los webinars, coordinados por los directores de la Cátedra, Carlos Fernández Hernández y Gabriel Santos García, quieren poner el foco en el turismo de interior en base al fortalecimiento de su propuesta de valor y de aseguramiento sanitario en un momento en que el turismo acapara todos los focos de atención en esta fase de desescalamiento del confinamiento.

El primer webinar, el martes 26 de mayo, pone la atención en el foco en la dimensión ecosocial y sostenible, contando con la presentación inicial de Pedro Gil Larrañaga, profesor emérito de la Universidad Deusto, y precursor del asociacionismo en el Turismo Rural de España, al que le sucederá un diálogo participativo con la intervención de Fernando Martín Torres, vicepresidente de la Asociación por un Turismo Sostenible en La Gomera; Miriam Rodríguez González, promotora de Artenatur; Jonay Hernández Expósito, promotor de la Casa Emblemática Garaday; Miguel Ángel Morales Hernández, presidente de la Asociación Turismo Rural Meridano Cero de El Hierro; bajo la moderación de Noelia Suárez Fernández, consultora de promoción y calidad turística en la isla de Fuerteventura.

La segunda sesión tendrá lugar el miércoles 27, bajo el prisma del valor de lo agrocultural en el turismo de interior, con la presentación de Jesús Marco Lucía, presidente de la Federación de Turismo Rural de Aragón, y propietario de la bodega y museo del vino “El Trasiego”. El panel de debate lo integran junto a Pedro Carreño Fuentes, presidente de la Asociación Canaria de Turismo Rural, y vicepresidente de la Asociación Española de Turismo Rural; Juan Antonio López de Vergara, Presidente de la Asociación Tinerfeña de Turismo Rural; Ana García Suárez, directora La Palma Astronomy Tours; José Santana Pérez, promotor de Agroturismo La Gayría y Ana Castañeda Pérez, responsable de producto turístico del Cabildo de La Palma.

La última sesión el 28 de mayo, que pone el foco en el turismo activo, los establecimientos y las actividades en la naturaleza, atendiendo la dimensión saludable, será el turno de Valerio del Rosario Martín, vicepresidente de la Asociación de Profesionales y Empresas de Turismo Activo de las Islas Canarias, y director de El Cardón NaturExperience. El panel que continúa lo componen junto a Vicente Díaz García, profesor de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria; Ana María Rodríguez Pérez, directora de la central de reservas de la Asociación de Turismo Rural Isla Bonita; Enekoiz Rodríguez Noda, promotor Ymaguara Turismo Sostenible; Pedro Díaz Rodríguez, promotor Las Vigas – Vivencia Rural; e Inmaculada Hernández Chinea, gerente de la Asociación Insular de Desarrollo Rural de La Gomera.

Para el director de la Cátedra, Carlos Fernández, “hoy que notamos tantas insuficiencias, un medio rural generador de productos agroalimentarios de alto valor, espacio para el ocio y el disfrute por visitantes, contenedor de un patrimonio cultural único, en el que se ha puesto durante tantos años esfuerzo en la articulación de un turismo vertebrador, se muestra necesitado de una nueva vocación de impulso, de redefinición de modelo y hasta de búsqueda de sentido”.

Además, Fernández recordó que este ciclo de webinars son gratuitos para todas las personas interesadas previa inscripción a través de la página de la Cátedra www.gestionenoturistica.com

Fuerteventura, Biosfera&Calidad Rural

Spot de lo establecimientos de Turismo Rural de la isla de Fuerteventura. Descubre la isla desde otra mirada. Su serenidad, el silencio y sus paisajes antiguos son hipnóticos.Descubrir las historias de sus gentes y tradiciones te transporta a otro tiempo. Los alojamientos rurales se encuentran en este marco cautivador. Construcciones tradicionales, algunos con mas de 200 años con todos los servicios de calidad y confort, pero con la cercanía del trato personalizado y hogareño de sus anfitriones.

 

Empadronamiento Emocional

La asociación, Tambien Rural Gran Canaria, participa activamente en el proyecto Empadronamiento Emocional, que busca crear un censo de empadronamiento emocional con aquellos barrios/pueblos en los que nos une un lazo especial. mas información en www.empadronamiento-emocional.com

 

D. Carlos Fernández, galardonado con los Premios de Turismo ‘Islas Canarias’ 2017

El presidente de la Asociación de Turismo Rural Isla Bonita, Carlos Fernández Hernández, ha sido uno de los ganadores de los Premios Turismo Islas Canarias correspondientes a la edición del 2017, cuyo jurado se reunió esta semana en la capital grancanaria.

Estos premios, creados en el 2014, tienen como finalidad reconocer la labor, relevante y continuada, de personas físicas o jurídicas, en la defensa, promoción, innovación, renovación, modernización o mejora de la calidad o sostenibilidad del sector turístico de Canarias, así como en la proyección internacional del destino turístico Islas Canarias.

La candidatura de Carlos Fernández fue propuesta por unanimidad del Consejo de Gobierno insular de La Palma y responde al papel que el galardonado ha venido desarrollando al frente de la Asociación de Turismo Rural Isla Bonita de la que ha sido presidente prácticamente desde su creación en 1992.

Una asociación que ha estado participando e manera activa en el impulso del turismo rural y de nuevos productos turísticos en la Isla de La Palma agrupando tanto a cerca de un centenar de titulares de casas rurales como a otras pequeñas asociaciones y empresas y profesionales del turismo y el desarrollo rural.

En ese marco, Carlos Fernández se ha mostrado, según reconoció el jurado de los Premios de Turismo Islas Canarias 2017, como un espíritu polifacético y de enorme capacidad de trabajo en el marco de la docencia, la gestión empresarial y el asesoramiento.

Para los responsables de valorar las diferentes candidaturas presentadas a estos galardones, en la trayectoria de Carlos Fernández tiene un peso especial «su dilatada dedicación a la creación, implantación y desarrollo de productos turísticos innovadores sustentados en nuestra cultura y forma de vida que han permitido aportar un soplo de aire fresco no sólo a la Asociación de Turismo Rural Isla Bonita sino también a la isla de La Palma y, por ende, a toda Canarias», según puso de manifiesto Cristóbal de la Rosa, viceconsejero de Turismo del Gobierno de Canarias y presidente del jurado de estos premios.

Los premios serán entregados a finales de septiembre en el curso de un acto que tendrá lugar en Presidencia del Gobierno.

El Pais: El turismo rural pide una regulación diferenciada

Ana Sánchez Martínez
14 JUL 2017 – 19:37

El extranjero se mantiene fiel al establecimiento rural por la calidad. Los establecimientos piden al Gobierno un trato diferenciado que beneficie al negocio

“Nos preocupa muchísimo el tema de la vivienda vacacional. De 30.000 inmuebles de esta modalidad que hay en Canarias, el 35% es oferta turística, desconocemos que porcentaje corresponde al medio rural, pero seguramente es más importante que el que ofrecemos nosotros”, una realidad que analiza con incertidumbre Carlos Fernández, presidente de la Asociación de Turismo Rural de La Palma y secretario de la asociación regional.

TENDENCIA DE CRECIMIENTO

  • Canarias es una de las comunidades, junto a La Rioja y Murcia, con el menor número de pernoctaciones en turismo rural del país en el mes de mayo, solo un 1,3%. De los 5.113 visitantes que se alojaron en este tipo de establecimientos, 2.100 eran españoles y 3.005 extranjeros.
  • Variación. Carlos Fernández, secretario de Acantur, opina que “no hay variación con respecto al año pasado, se consolida la tendencia de incremento de turistas totales”.
  • Crecimiento. Vicente Díaz, presidente de la plataforma en Gran Canaria, estima que “es difícil ver con claridad los datos, porque el turismo cada mes y cada año da cifras record en todos los ámbitos pero en paralelo han proliferado estos establecimientos (las viviendas vacacionales), ha aumentado la demanda pero también la oferta”.

El directivo explica que “hay que establecer una diferenciación de productos, de tipologías, porque el turismo rural de Canarias ofrece un alojamiento basado en la rehabilitación del patrimonio, solo viviendas anteriores a 1950 e incluidos en catálogos específicos, y también en el respeto e integración paisajísticos.

Por el contrario, la vivienda vacacional en muchas ocasiones corresponde a obra nueva y además a un precio menor, 90 euros de media frente a los 112 de nuestros alojamientos. Por tanto, ya hemos pedido al Gobierno una regulación, la coexistencia de estos dos productos debe tener un tratamiento diferenciado a favor del turismo rural. Pedimos un esfuerzo de ordenación de la oferta desde acción pública y también de transparencia del mercado, básicamente del mercado online”.

“En estos momentos no se nota esa competencia porque ha aumentado muchísimo la demanda en todas las modalidades turísticas y ha tenido la capacidad de generar arrastre a este otro tipo de tipologías. Estamos teniendo los mejores datos de ocupación en turismo rural de los últimos diez años”, puntualiza Fernández.

Vicente Díaz, vocal de Acantur, también presidente de la plataforma en Gran Canaria, propietario de una casa rural y además arquitecto, valora positivamente la aparición de ese nuevo concepto de la vivienda vacacional, pero con matices. “Estamos teniendo buenas cifras, sigue aumentando el número de extranjeros que viene a nuestros establecimientos, pero seguimos perdiendo los nacionales y locales”, Díaz explica que “éstos últimos se están yendo a esa tipología nueva por el precio y porque no valoran tanto como los extranjeros las particularidades de un hotel o casa rural”. “Va en beneficio de la economía local, pero en detrimento de la calidad del paisaje, mejora del patrimonio arquitectónico y el hecho de atraer a turistas con más capacidad adquisitiva”.

“El boom de esta nueva modalidad lo estamos viendo por ejemplo en el municipio grancanario de Agaete, donde hay 2 casas rurales frente a las 42 viviendas vacacionales”, según Vicente Díaz es un fenómeno completamente normal, pero “hasta ahora la normativa para poner en marcha una casa rural era muy exigente, implica una inversión que estuvo financiada en su momento, ahora menos, y este nuevo mercado ha hecho que se deje de lado, se olvide el apoyo a nuestros establecimientos”. “Por tanto, pedimos a las instituciones que se mantenga el apoyo y que se exija más calidad a las viviendas vacacionales. Porque pueden dar mala imagen a nuestro turismo y deteriora el entorno”, concluye Díaz.

“Una casa de segunda residencia o de una herencia que, antes era inviable ponerla como casa rural por la cantidad de requisitos que te pedían, ahora sólo con la cédula de habitabilidad ya puedes ponerla como vivienda vacacional”, explica Vicente Díaz. “Es el caso, por ejemplo de Fontanales, que de un día para otro tiene cuatro casas que generan actividad económica, dan uso al patrimonio… Pero el horizonte de esas casas debe ser recuperar el patrimonio de forma adecuada. Si lo entendemos como un paso hacia los estándares de calidad de una casa rural bienvenido sea”.

Ambos coinciden en que este asunto, el de las viviendas vacacionales, será el tema estrella en las jornadas que se van a celebrar en La Palma del 20 al 22 de julio para conmemorar los 25 años de Turismo Rural en Canarias.

Programa Jornadas: «25 AÑOS DE TURISMO RURAL EN CANARIAS»

20, 21 y 22 de Julio de 2017 en la isla de La Palma, Canarias

En los últimos 25 años el turismo rural ha sido en Canarias un vector de desarrollo en el medio rural, potenciando la identidad local y promoviendo el uso de múltiples recursos endógenos. El apoyo de políticas europeas, la implicación de la población, de la administración pública y de diversas instancias de desarrollo han contribuido a generar una propuesta turística rural singular, cargada de valor y diferencial. Este desarrollo ha tenido un calado particular en la isla de La Palma incorporándose, tempranamente, a principios de los años noventa del siglo pasado, a su impulso de la mano de la Asociación para el Desarrollo Rural de la Isla de La Palma (ADER-La Palma) y de la Asociación de Turismo Rural Isla Bonita. A través de fondos europeos y nacionales (LEADER y REGIS, entre otros) una vasta red de iniciativas y microemprendimientos turísticos se han ido sucediendo para definir en la actualidad un modelo de experiencia vacacional ampliamente arraigado en la imagen turística de la isla.

En el presente el vertiginoso cambio que experimentan las demandas lleva a repensar estos modelos. Afianzados siempre en los recursos naturales, culturales y sociales del medio rural, y de la capacidad innovadora y creativa de emprendedores activos e ingeniosos, se produce una nueva generación de experiencias híbridas: agroturismo y naturaleza, turismo de bienestar y salud en paisajes terapéuticos, astroturismo rural, turismo spa en casas rurales, turismo slow y alimentación saludable en el campo, etc. Todas ellas experiencias activadas a partir del contacto directo con mujeres y hombres inmersos en el mundo rural, en un gran ejemplo de humanización de la actividad turística sin perder la raíz de la cultura local.

Las jornadas propuestas pretenden identificar las conexiones y capacidades movilizadas para impulsar el turismo rural, pero a su vez indagar hacia donde evoluciona. Se abordará el papel del asociacionismo en el marco de colaboración público-privada, los nuevos hábitos de la demanda, el cambio acontecido con la irrupción de nuevas tecnologías en la promoción y la comercialización, y se mostrarán nuevas propuestas de oferta que pretenden abrirse a nichos de mercado emergentes. La declaración por la ONU de 2017 como el Año Internacional de Turismo Sostenible para el Desarrollo, recuerda y afianza la necesidad de proyectar cambios en el turismo y en la sociedad. La búsqueda de un desarrollo más responsable, armónico y sostenible debe ser también compromiso de un nuevo turismo rural para fortalecer los vínculos con el medio rural y sus gentes, como oportunidad de desarrollo y también como compromiso de transmisión de un legado hacía las generaciones venideras, sin olvidar que tales acciones inciden en la lucha contra el cambio climático.

mas información en: http://25aniversario.islabonita.es/

 

El Gobierno de Canarias destina al desarrollo y promoción del turismo rural y de naturaleza 3,6 millones

El Ejecutivo realizará con estos fondos el Proyecto de Turismo y Volcanes y la Estrategia de Desarrollo Turístico en Espacios de Reconversión Agrícola

El Gobierno de Canarias destina al desarrollo y promoción del turismo rural y de naturaleza 3,6 millones, con los que se llevará a cabo, entre otras acciones el Proyecto de Turismo y Volcanes y la Estrategia de Desarrollo Turístico en Espacios de Reconversión Agrícola, informa el Ejecutivo.

A la promoción incluida en el Plan de Marketing Islas Canarias 2016 se suman dos iniciativas que lleva a cabo la Consejería a través de los fondos europeos FEDER y que se ejecutan en estrecha colaboración con administraciones locales y el sector privado.

Ambos proyectos suman un total de 2,6 millones de euros, informa la Consejería de Turismo.

El primero de ellos, Turismo y Volcanes, está basado en el impulso del conocimiento de los volcanes como fuente de atracción turística y el desarrollo de acciones que permitan un uso de los espacios volcánicos.

Estas actuaciones se realizarán mediante estudios, proyectos de investigación, prestación de servicios, señalización de áreas y dotación de pequeñas infraestructuras, entre otras actuaciones.

La segunda iniciativa es la Estrategia de Desarrollo Turístico en Espacios de Reconversión Agrícola, que consiste en poner en marcha un conjunto de acciones en los diferentes municipios que permitan avanzar en la integración de ambos sectores de manera sostenible.

La meta que se persigue, tal y como aseguró la consejera, es fortalecer y diversificar una economía basada en las actividades rurales y agropecuarias de pequeños y medianos empresarios, así como sostener los paisajes rurales, las costumbres y la cultura rural en interacción permanente con el sector turístico.

Además de estos dos proyectos, la Consejería de Turismo, Cultura y Deportes invierte más de un millón de euros en promocionar el turismo de naturaleza a través de Promotur Turismo de Canarias. Bajo las categorías Turismo en Espacios Naturales y Deportes en la Naturaleza recibe un 7% del presupuesto del Plan de Marketing Islas Canarias 2016, en concreto 1.047.245 euros.

El modelo de turismo rural español viaja a China

Los acuerdos suscritos implican una colaboración en promoción y comercialización

Asetur (Asociación Española de Turismo Rural) ha firmado dos convenios de colaboración con las autoridades de las provincias chinas de Shandong y Ahnui para asesorarles en el desarrollo de su oferta de turismo rural.

El presidente de Asetur, Jesús Marco, ha explicado que a través sendos acuerdos de colaboración, rubricados hace unas semanas, los representantes de estas provincias chinas quieren conocer el sistema de organización del sector en España y cómo desarrollan su actividad las casas rurales, “desde cómo ponerlas en marcha hasta cómo se gestionan”.

Marco ha señalado a Efeagro que las autoridades chinas les solicitaron una reunión para abordar las dificultades para desarrollar este tipo de turismo y, como consecuencia de este encuentro, se han firmado los citados acuerdos que implican una colaboración en promoción y comercialización.

A cambio, desde China se ayudará a promocionar el turismo rural español en dichas provincias, que suman 160 millones de habitantes, y en cuyos establecimientos van a asumir el sistema de clasificación por espigas de Asetur.

Posicionamiento de Acantur ante la modificación de la legislación turistica

La Asociación de Turismo Rural de Canarias, ACANTUR, entiende, que La presión mediática y estratégica que está haciendo la plataforma de alquiler vacacional es consecuencia de la mala política turística de los últimos años. Es, en parte, el resultado del boom de la construcción, donde apartamentos que se quedaron obsoletos se salieron de la turoperación y se vendieron a terceros y que ahora se alquilan como turísticos. Igualmente ocurre con las viviendas de segunda residencia y cuartos de aperos que acampan a sus anchas por todas las medianías de Canarias, y que con la crisis también se alquilan.

Desde la Asociación de Turismo Rural de Canarias, ACANTUR, hemos de recordar que en Canarias hay más de 900 casas rurales, que están totalmente legalizadas y que, desde el primer momento de su apertura, han puesto en valor la arquitectura, la etnográfica y la gastronomía de las islas; en síntesis, todo el acervo cultural rural que hemos heredado, esfuerzo este realizado por sus promotores a pesar de su baja rentabilidad, ya que el turismo rural tiene una ocupación anual que no llega al 35 %, frente al 80 o 90 % del tradicional.

Con la presión que está haciendo el alquiler vacacional, el turismo rural se verá abocado a su desaparición de Canarias, aún cuando al amparo de una normativa que nos protegía hemos invertido en unos inmuebles que debían de reunir una serie de requisitos, entre ellos el de antigüedad y valores cultural, y que, curiosamente, con la actual legislación algunos ya no cuentan.

El turismo rural, durante algunos años se desarrolló como una filosofía de gestión del patrimonio rural, al que por otro lado el Gobierno no podía hacerle frente, se puso en valor, fuimos más que embajadores de nuestra tierra que enamoró y dio a conocer una identidad que se desconocía, apostamos más que nadie por las nuevas tecnologías y, por ello, ante esto nos sentimos confusos por la falta de reconocimiento a nuestra labor y nos preguntamos, ¿esto es el turismo sostenible que se quiere para Canarias? Vemos, además, como el medio rural, que debería protegerse al máximo, desaparece poco a poco, bajo la influencia del ya harto negocio inmobiliario. Y encima sentimos como la ley se impone a los legalmente autorizados.

Hemos visto como en algunas ciudades de España, donde se legalizó el alquiler vacacional han dado marcha atrás, ya que se creó tan malestar entre los vecinos al no poder soportar los ruidos y diversiones de los turistas en las zonas residenciales. Parecido se está viendo en Santa Cruz de Tenerife o en Las Palmas de Gran Canaria, o zonas urbanas de Canarias, se alquilan pisos en comunidades de propietarios teniendo los residentes que aguantar los inconveniente que no le permiten descansar.

Necesitamos de un turismo de calidad y no de cantidad, ya tenemos bastante con el TODO INCLUIDO, como para ahora tener que soportar otra reforma en la actual ley de turismo. Si no reservamos espacios para la calidad y la particularidad estaremos acabando con este destino, donde los clientes manifiestan cada vez más su disconformidad.

Nosotros en aras de continuar con nuestro negocio, que es respetuoso con el entorno, con los valores de los pueblos, que es sostenible en el tiempo, que crea riqueza en lo rural, que ama a Canarias, que lo manifestando invirtiendo aquí lo poquito que ganamos, pedimos que se tenga en cuenta todos estos valores y que se nos defina con esas especificidades, y que se nos permita crecer con una fiscalidad adaptada a este negocio, que no es nada nuevo, ya lo hacen otros lugares, donde consideran al Turismo Rural el gran aliado del medio rural para otorgarle mejor calidad de vida y evitar su despoblamiento.

Y con respecto al turismo tradicional habrá que trabajar también para transformarlo, porque al final estamos exprimiendo un territorio cuyos resultados no son precisamente de sostenibilidad y que parte de sus resultados vuelven al sitio que los creo, sino por el contrario, son llevados fuera con el consiguiente perjuicio para las islas.

Queremos recordar las palabras, tanto del Sr. Presidente del Gobierno de Canarias en la prensa, en la que comentó que hay que poner un control de llegada de turistas y las de la Sra. Consejera, que en unas declaraciones decía que en Canarias tiene cabida el alquiler vacacional. Nosotros pedimos claridad en estos términos ya que, como hemos dicho, entendemos que Canarias necesita turismo de calidad y no de cantidad.

Y por último decir que en Canarias hay siete Reservas de la Biosfera, y que esta política de turismo de cantidad, del todo incluido, etc. va en contra de las buenas prácticas de las mismas, por lo que desde ACANTUR, en un acto de responsabilidad, trabajaremos con la UNESCO, para que desde esa institución se tomen las medidas oportunas que permita seguir garantizando las especiales condiciones en que fueron creadas.

Entendemos, por tanto, que el Turismo Rural para su supervivencia dentro del marco rural de Canarias, necesita de actuaciones desde el Gobierno Canario que garanticen los objetivos de productividad y desarrollo, así como el reconocimiento a una labor que ha venido prestando, especialmente al Medio Rural de Canarias y a su Patrimonio Cultural.

Junta directiva de Acantur

 

Veinte años de turismo rural asociado en Canarias (1993-2013)

La pretensión de este artículo es servir de marco genérico y descriptivo de los principales rasgos que caracterizaron la trayectoria del turismo rural, impulsado desde el asociacionismo, durante una década. Tras este encuadre, en posteriores escritos con análisis más pormenorizados y críticos, si que se incidirá en aquellos ámbitos que nos permitan obtener enseñanzas de utilidad práctica para dar continuidad y mejorar la presencia y la incidencia económico- social del turismo rural en nuestro territorio.

Ya hace más de dos décadas desde que se empezaron a conceder en Canarias las primeras subvenciones para rehabilitar casas antiguas que se convirtieran en hoteles o casas rurales. El turismo rural, era en aquel momento -y posiblemente siga siendo- la actividad con mayor potencialidad para generar riqueza y estabilizar población de nuestras zonas rurales;  y por esa razón esta medida concentró esfuerzos financieros por parte de las diferentes administraciones, empezando por los programas e iniciativas europeas. El marco normativo regional que regulaba el turismo rural fue el decreto 18/1998 de 5 de marzo, posteriormente modificado por el decreto 39/2000 de 15 de marzo.

En modo inmediato se constituyeron las asociaciones de propietarios de alojamientos tradicionales que habían sido rehabilitados para dedicarlos a turismo rural. Inicialmente abundaron las asociaciones que trabajaban en nuestros municipios y comarcas para, al cabo de unos años, ir disminuyendo en favor de un lógico proceso de concentración, en primer término a nivel insular, pero también en los ámbitos regional y nacional.

De esta manera y en lento proceso, las asociaciones insulares se dotaron de sedes y de equipos de trabajo y en torno a su saber hacer y el de los propietarios asociados, se iban articulando soluciones para los diferentes retos de la actividad turística en el medio rural. La combinación del trabajo voluntario – pero no por ello menos cualificado- de los propietario, junto con la aportación de los técnicos contratados de las asociaciones, generó un genuino y operativo formato de intervención en el territorio que se mostró eficaz y cuya implementación ha perdurado en el tiempo.

De este modo, el sector del turismo rural se fortaleció, y ganó en imagen común, y sobre todo, se procuró soluciones propias a los desafíos que se iban planteando en relación a la legalización de la actividad, a la calidad global del producto, o a la promoción y comercialización.

Se trataba de un esfuerzo del propio sector y formulado de abajo a arriba, para el que, en modo continuo, se hacía preciso buscar apoyos en otras organizaciones – principalmente los Grupos de Acción Local que gestionaron las diferentes ediciones de la Iniciativa Comunitaria Leader-, así como en diversos niveles de la Administración Pública. De esta manera, en un formato asociativo regional que tuvo en ACANTUR (Asociación Canaria de Turismo Rural), creada en 1993, su principal exponente, Canarias lanzó durante más de una década una imagen comercial corporativa muy sólida y reconocible. Se acudía a ferias y eventos promocionales de la mano de la Consejería de Turismo, y su página web se convirtió en el portal de referencia para la promoción y comercialización del turismo rural de Canarias.

Las asociaciones insulares que integraban ACANTUR fueron: Grantural (Gran Canaria), Ecotural (La Gomera), Meridiano Cero (El Hierro), ATTUR (Tenerife), Isla Bonita (La Palma) y  Fuerteventura Rural (Fuerteventura). Estas asociaciones llegaron a agrupar en 2006 en torno a 400 alojamientos, un 40% de la oferta total del archipiélago.

En los primeros años el alojamiento turístico era el principal foco de atención del trabajo asociativo, puesto que se hacía prioritario consolidar una oferta legal, de calidad homogénea y suficientemente representada en todas las islas. Pero, muy pronto, las asociaciones de turismo rural hicieron suyo un enfoque que todavía hoy está vigente: el turismo rural es la suma de múltiples elementos físicos y humanos, tangibles e intangibles, que concurren en un territorio concreto y de los que el establecimiento turístico es tan sólo uno de ellos. Esta visión del turismo rural, amplia e inclusiva, vino a añadir nuevos campos de trabajo, nuevas tareas a las asociaciones. Ya no se trataba únicamente de promocionar establecimientos sino también de poner en valor un conjunto amplio de atributos relacionados con nuestro medio rural. De este modo los instrumentos promocionales –folletos y páginas web principalmente- se nutrían de información acerca de elementos patrimoniales, recursos culturales, eventos y equipamientos existentes en las diferentes islas. Se venía a ofrecer, pues, una visión amplia de los diferentes atractivos y atributos de cada isla o comarca rural.

Los congresos regionales de la Asociación Canaria de Turismo Rural, que se distribuyeron periódicamente por las diferentes islas, posibilitaban el encuentro, la discusión y la puesta en común entre asociados.

Fernando Martín Torres

Homenaje a Jose Maria en Gran Canaria

Bajo el marco del Congreso de Turismo Rural, organizado por Grantural en la isla de Gran Canaria, se organizó un acto de reconocimiento póstumo a nuestro amigo Jose Maria del Real.

En el acto, por parte de miembros de Acantur, se le hizo entrega de una figura artesanal, a su viuda, Emma Brito.

Durante el emotivo acto, a traves de video, los representantes de Asetur, nos hicieron llegar un mensaje y por parte de Acantur, en la voz de Carlos Fernandez, se dio lectura al siguiente texto:

José María, quien nos trajo sus raíces marinas al campo
José María,
… sus raíces marinas…
‐no existen raíces en el mar‐
…las trajo al campo…
y en lo rural nos dejó todo su acervo de ciudadano universal…
Adelantado a su tiempo –que era nuestro tiempo‐… en su concepción de la vida, en sus valores, en sus compromisos… alcanzaba a ver una sociedad distinta… una forma de ser ciudadanos cual tripulación de un barco –al igual que asociados de cualquiera de nuestras entidades de turismo rural‐, generosa y corresponsable… cada quien con su misión…
A cada paso, estas convicciones le salían por la piel, en cada palabra… Y así: cada
palabra por la piel, porque la firmeza y el tacto, la capacidad de diálogo, de
convencimiento, el carácter enérgico, perseverante y apasionado, hacía arrastrar a toda su tribu a sus propuestas, creencias y convicciones…
‐ “un barco seguro se hunde si se dejan de tomar decisiones…”
Siendo un poco atrevido se pudiera pensar…
… que quizás por su temprana enfermedad… el destino lo trajo al campo (y esa fue
nuestra suerte…!)
… y aquí sí, sí se echan raíces, si existen raíces en el campo…
¡José María enraizó en nosotros, ‐en nosotros mismos‐…!
Pudimos aprender con él…
juntos, a cada paso, todo el tiempo…
…su temprana ida está siendo también una lección, formidable lección…
la que todavía estamos aprendiendo hoy,
y la que todavía él nos está impartiendo…
José María tenía un perspectiva, una intuición, una capacidad de proyección sobre
nuestro entramado asociativo radical… y radicalmente cargado de valor y de futuro…
en lo comunitario, lo social, lo ecológico, lo organizativo, lo comunicacional…
en ello él ha sido el visionario
el animador,
el emprendedor,
el hombre‐orquesta y el orquestador
… también el compañero, el primero a lo que se necesitase y el amigo…
en una amistad multiplicada en cientos de personas en el país, en Canarias y en
España… para hacer avanzar a paso seguro esa visión, ese sueño que compartíamos…
Esto es lo que es, esto es lo que tenemos y somos…
la capacidad de los seres humanos de hacernos de la ‘pasta’ de nuestros sueños…
José María era nuestro realizador de sueños…
quien nos ha hecho soñar,
quien nos hace seguir soñando…
Su proyecto realizado, su gran lección –ahí siempre fue un maestro–: “cuando se
quiere, se puede”…
y no de un poder en solitario sino de un poder del todos en acción!
Se puede, cuando en un día como hoy (pequeña Jornada de Turismo Rural en Gran Canaria, 25 de octubre de 2014)… lo dicho no se queda solo en palabras, se convierte en el viento necesario al barco para surcar nuevas aguas y  transformarse en un nuevo cauce de acción…
en un nuevo proyecto, en un nuevo sueño…
… y hemos vivido afortunados de compartir un tramo importante de nuestras vidas animando proyectos con mucho viento a favor… de la mano de un gran capitán con su oficio de maestro propagador de sueños…
… aquí en el campo, en lo rural, donde se echan raíces, aunque sea lejos del mar!!!
¡Gracias José María!

en recuerdo de José María Real Martí

Hoy hablamos de emprendedores, luchadores infatigables, personas creativas y perseverantes, imaginativas y soñadoras, capaces de trabajar en equipo, altruistas y realistas, incansables… En la gran familia del turismo rural en nuestro país y en nuestras islas, desde Galicia a Andalucía y desde Aragón a Canarias, esa fuerza y ese carisma corresponde solo a una persona.

 Por siempre, gracias José María

Las Asociaciones de Turismo Rural en Canarias

El origen de la mayor parte de las actuales Asociaciones de Propietarios de casas y hoteles rurales de Canarias hay que buscarlo en la Orden de 7 de Agosto de 1.992 (B.O.C. 19 de Agosto de 1.992), de la Consejería de Turismo. En dicha norma se fomentaba la creación de asociaciones, u otro tipo de entidades a nivel local, que agruparan las solicitudes de diversos propietarios de casas rurales antiguas con potencialidad para dedicarlas a alojamientos turísticos, y que al tiempo, sirvieran de plataformas para promocionar y comercializar estos establecimientos, una vez obtuvieran las autorizaciones de apertura.

Esa fue la semilla que fomentó la creación de múltiples asociaciones de turismo rural en todas las islas, especialmente las occidentales, y que permitió que durante varios años los propietarios de casas antiguas, interesados en su transformación en establecimientos alojativos, dispusieran de estas organizaciones como mediadoras para tramitar ante la Administración, su solicitud de apoyo para la rehabilitación . A partir de 1.998 y hasta 2.002 se hicieron otras convocatorias pero esta vez dirigidas a empresas y empresarios turísticos.

Si exceptuamos la Asociación de turismo rural Isla Bonita, creada en 1.992 ya con una perspectiva insular, el resto de las asociaciones tenían en sus orígenes un ámbito básicamente municipal. Sin embargo, en un proceso relativamente rápido de organización y coordinación, las asociaciones locales tienden a unir esfuerzos para conformar otras asociaciones insulares con mayor número de casas. A esta dinámica unificadora colabora igualmente la creación de la Asociación Canaria de Turismo Rural (ACANTUR) en Diciembre de 1.992.

Es destacable que los propietarios asociados, buscando la operatividad de sus acciones, así como la reducción de costes, hayan decidido desde los inicios, la necesidad de vertebrarse sobre la base de asociaciones insulares, pero teniendo la perspectiva clara de que soportaban en realidad una marca unitaria del turismo rural en toda Canarias. Es igualmente importante mencionar que ACANTUR fue, en 1.994, junto a otras ocho Comunidades Autónomas, fundadora de la Asociación Española de Turismo Rural (ASETUR).

En la actualidad el turismo rural asociado en Canarias cuenta con alrededor de trescientos alojamientos repartidos en todas las islas. Cada isla dispone de su propia entidad o asociación que se ocupa de estructurar la oferta, controlar la calidad, realizar acciones promocionales y gestionar las ocupaciones de los establecimientos.

El turismo rural asociado no sólo ha sido capaz de promover la rehabilitación de inmuebles, como forma de inversión en las zonas rurales, sino que, han servido, durante más de quince años, de estructuras de impulso y proyección exterior del turismo rural en Canarias.

Porque agrupa en torno al 40% de la oferta, por el modelo de desarrollo sostenible del medio rural que propugna, y por su trayectoria vinculada a la preservación de elementos patrimoniales y culturales, la estructura asociativa del turismo rural canario constituye una de las plataformas de participación sectorial más importantes del medio rural canario.

Nos parece que las asociaciones, más allá de los esfuerzos por dar respuestas innovadoras y efectivas, en su labor de promocionar y comercializar los alojamientos, han terminado por asumir además, que garantizar una buena relación calidad-precio de los alojamientos es tan sólo una parte de su trabajo, sólo una parte del producto que ofrecen.

Las asociaciones han tomado además conciencia de que, para garantizar la satisfacción de los visitantes, y con ello mantener ciertos niveles de ocupación, es preciso la implicación de los propietarios por alcanzar mejoras en el conjunto de vivencias y actividades ofrecidas. Los propietarios asociados conocen el medio rural, y asumen que conservar responsablemente sus principales manifestaciones y transmitirlas con la fidelidad que merecen, son sus principales argumentos.

Fernando Martin Torres