El turismo rural se reivindica como alternativa para unas vacaciones: «No podemos permitir que los pueblos mueran»

El sector cree que tras la crisis llegará una oportunidad para los pueblos, que al estar aislados cuentan con más posibilidades. “Han masificado todo, y ¿para qué?”, señala el presidente de la Asociación Canaria de Turismo Rural sobre el actual modelo

Eldiario.es Jennifer Jiménez  – Las Palmas de Gran Canaria

Vista de Tejeda.
Vista de Tejeda. ALEJANDRO RAMOS

“Los pueblos hay que mantenerlos, son museos vivientes de cada una de las islas y no podemos permitir que se nos mueran”. Pedro Carreño, presidente la Asociación Canaria de Turismo Rural (Acantur), considera que la crisis sanitaria puede suponer un punto de inflexión en la forma de concebir el turismo en las Islas, que a su juicio ha apostado por la cantidad de visitantes y no ha abogado por la calidad ni por el cuidado de sus paisajes en las últimas décadas. “Se ha pagado un precio muy caro por un modelo que no crea riqueza, sino que nos ha vuelto más esclavos”, asegura. En los municipios más alejados de las aglomeraciones afirma que existe una gran oportunidad para reconectar con las tradiciones, el paisaje y el patrimonio. Además, en un momento en el que se busca la seguridad sanitaria, confía en que el turismo rural se vea reforzado ya que está mejor preparado para afrontar este momento, al estar situado en zonas aisladas, espacios abiertos y en contacto con la naturaleza. 

La misma opinión comparte el presidente de la Asociación Isla Bonita, Carlos Fernández, que apuesta por el turismo ligado al valor paisajístico de La Palma. Sostiene que la situación vivida es un toque de atención y que “no podemos seguir viviendo como hasta ahora”, por lo que es necesaria una nueva alianza con el medio rural, “más necesario que nunca”. A su juicio, esta crisis sí que propiciará una mayor conciencia ambiental por lo que las viviendas aisladas y en contacto con la naturaleza cobrarán más fuerza. No obstante, aún se mantiene con muchas cautelas con lo que ocurrirá este verano, ya que sigue dependendiendo mucho del tráfico aéreo, pues hasta ahora en el turismo relacionado con el mundo rural de Canarias también ha tenido un gran peso el visitante internacional. Lo mismo opina el presidente de Acantur, que cree que mientras no se pueda ir de una isla a otra y no se sepa cuál será la frecuencia de vuelos y los precios, será una incógnita. Cuando esto se aclare sí defiende que será una oportunidad también para los isleños de “conocer nuestro patrimonio, nuestros paisajes y leyendas, que muchas veces no lo conocemos”. 

Casa de turismo rural en El Jaral (Garafía).
Casa de turismo rural en El Jaral (Garafía).

“No creo que podamos salvar el verano”, asegura Pedro Carreño, que confía en que el sector sí que se vea reforzado entrando en el otoño. Marzo, abril y mayo han sido meses de cancelaciones de reserva, por lo que no todo los profesionales que se dedican a este tipo de turismo han ido a ERTE, sino que una parte ha tenido que gestionar esas cancelaciones. Es cierto que de cara al verano aún hay reservas. “Las personas llaman sobre todo para confirmar que vendrán si la situación sanitaria no empeora y otras para demandar información, pero el mercado se está moviendo muy poco aún”, resalta el presidente de Acantur, que además gestiona una serie de viviendas en el pueblo de La Oliva, en Fuerteventura. Subraya que hay muchas casas abandonadas que podrían restaurarse para generar actividad económica en los pueblos de Canarias. “Lejos de esos mobiliarios que tienen los hoteles, todos iguales, en las casas rurales te puedes encontrar una cama de 100 años o un baúl de 200 años… y es reconectar con la historia, con nuestro legado”, insiste, para añadir que recuperar esos olores de antaño, de la niñez, también es impagable. Y es que, el perfil de las personas que alquilan este tipo de vivienda suele tener inquietudes por conocer más sobre cómo se vive en esos pueblos y sus tradiciones. 

Carreño ve una oportunidad también para reactivar la economía de los pueblos, de sus pequeños comercios, bares, restaurantes… en especial en unos momentos en los que tanto se habla de la España vaciada, de estas zonas olvidadas también en Canarias. Además de generar economía por alquilar la vivienda en sí, explica que las personas que demandan este tipo de turismo pueden hacer circuitos y conocer desde las formas de la antigua agricultura, cómo se elabora el vino, o los quesos, así como disfrutar de la fauna, del cantar de los pájaros y de la tranquilidad. “No hay nada más grandioso que estar en el campo y en la tranquilidad de la mañana contemplar la salida del sol, con eso tienes ya para todo el día”. 

Puestos en  la Cruz de Tejeda.
Puestos en la Cruz de Tejeda. ALEJANDRO RAMOS

El presidente de Acantur resalta que muchas veces las vacaciones se emplean en conocer el ritmo frenético de ciudades y hay gente que llega a decir que “ahora deben tomarse unas vacaciones para descansar de las vacaciones”. Y es que “ni los móviles ni la tabletas ni nada de eso me dieron a mí la emoción y el deseo de aprender tanto como era la contemplación de lo que me rodeaba y escuchar a las personas mayores sus cuentos e historias”. Entre las leyendas de su isla destaca la de la luz de mafasca, como tantas otras, y teme que la juventud no las conozca, que se pierdan valores y no se conozca el patrimonio canario. En este punto cree que hasta ahora los gobiernos que ha tenido Canarias no han promocionado adecuadamente los pueblos y el encanto paisajístico ya que muchas veces los habitantes de esta tierra “solo conocen lo más comercial”. 

Drago de Icod de los Vinos, en una imagen de archivo
Drago de Icod de los Vinos, en una imagen de archivo

Un turismo de masas “que no ha traído riqueza”

Sobre el modelo de turismo que ha primado hasta ahora en las islas, destaca que las playas son un recurso “válido y la gente disfruta de ellas”, pero “lo que no podemos hacer es la barbaridad que hemos hecho con las playas, el destrozo que hemos hecho con un turismo que ni tan rentable es”. Recuerda que la zona de Adeje, en Tenerife, por ejemplo, estaba desierta cuando era joven y ahora se encuentra construida desde la playa hasta la montaña. “Han masificado todo, y ¿para qué?”, resalta, para añadir que en su isla, Fuerteventura, ha ocurrido lo mismo. En la mayor parte de las islas se ha priorizado la construcción de camas turísticas y “con las migajas del dinero que ha generado el turismo en Canarias habría para que la gente del Archipiélago viviera como reyes. Sin embargo, los habitantes siguen siendo esclavos y mucho más que antes”. 

Mientras tanto, las asociaciones de turismo rural se preparan para cuando llegue el momento de recibir visitantes. El presidente de la asociación Isla Bonita resalta que se está realizando en conjunto con otras asociaciones de turismo rural un protocolo propio, tomando como guía las recomendaciones del Ministerio, ya que una de las claves de la desescalada serán esos manuales de higiene, por lo que las personas que se dedican a ello están realizando cursos de formación y más aún teniendo en cuenta que las zonas rurales son sensibles al coronavirus al contar con una población más envejecida. Además, a lo largo de esta semana se van a desarrollar las jornadas Canarias, naturaleza interior: Mirando hacia un agro turismo integral a través de videoconferencias promovidas por la Universidad de La Laguna para analizar las posibilidades del agroturismo, en la que participarán profesionales de sector. 

Vista de Artenara.